Cuando los líderes hablan de costos laborales, piensan en salarios, beneficios, infraestructura. Pocos tienen en mente el número que más debería preocuparles: el costo del estrés no gestionado. Vamos a los datos.

En Chile

El 67% de las licencias médicas laborales en Chile son por salud mental. No es un dato menor — significa que dos de cada tres personas que se ausentan del trabajo lo hacen porque su sistema nervioso llegó al límite.

Una licencia médica tiene costos directos e indirectos. Los directos son los más visibles: el pago de la licencia, la carga administrativa, el reemplazo temporal. Los indirectos son mucho mayores: la pérdida de conocimiento institucional, el impacto en el equipo que queda, la caída de productividad del entorno, el deterioro del clima organizacional.

En el mundo

Según la Organización Mundial de la Salud, el estrés laboral es responsable de aproximadamente el 75% de las ausencias laborales a nivel global.

El McKinsey Health Institute estima que el presentismo — la gente que está pero no rinde a su potencial — representa entre 2 y 9 billones de dólares en pérdida de valor económico global. Y es el costo más invisible: no aparece en ningún reporte de RRHH.

Según Gallup, el 44% de los empleados globales reporta sentirse estresado "la mayor parte del día". Ese estado de alerta crónica eleva el cortisol, deteriora la memoria, la creatividad y la toma de decisiones — funciones que una organización necesita todos los días.

Los empleados con altos niveles de estrés incurren en un promedio de $2.000 dólares adicionales en costos médicos al año comparados con sus pares menos estresados. Escalado a una empresa de 500 personas con un 30% de empleados altamente estresados, eso es $300.000 dólares anuales solo en costos médicos adicionales — antes de contar el ausentismo, la rotación y el presentismo.

Lo que cuesta la rotación

Reemplazar a un empleado cuesta entre el 50% y el 200% de su salario anual, dependiendo del nivel del cargo. La rotación causada por burnout — que según Gallup representa entre el 15 y el 20% de la rotación involuntaria total — es uno de los costos más evitables que existen.

Lo que cuesta no hacer nada

Deloitte calcula que por cada dólar invertido en salud mental en el trabajo, las empresas recuperan $4 en reducción de ausentismo, presentismo y rotación. Es decir, no invertir en bienestar no es "ahorrar" — es pagar cuatro veces más por el problema.

La pregunta que deberían hacerse los líderes no es si pueden permitirse invertir en el bienestar de sus equipos. Es si pueden permitirse no hacerlo.

 

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